A finales del siglo XIX en Barcelona ya existía cierta afición por los deportes marítimos, esto propició la fundación del Real Club de Regatas, una entidad que se dedicaba exclusivamente al remo y que tenía su sede flotante primero amarrada en la Barceloneta, y luego en el Muelle de Drassanes.

En 1902, el Club de Regatas de Barcelona se fusionó con el Real Yacht Club, de vela, y formaron el Real Club Marítimo de Barcelona con el objetivo de promocionar estos deportes.
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