Inaugurado el 1 de enero de 1852 es el faro que sirvió como modelo para construir otros faros en el programa de alumbrado de la costa española. Situado en el delta del Llobregat, entre marismas, es casi un milagro que aún esté en pleno funcionamiento porque ha sido amenazado con desaparecer en varias ocasiones.

 

Al principio se situaba a 300 metros de la costa, pero en 1954 se encontraba rodeado de agua, la ampliación del puerto hizo que se volviera a ganar terreno al mar. El Faro del Llobregat es uno de los puntos de referencia más fiables de la costa y se divisa desde unas 50 millas.