En el paseo de Colón, frente al edificio de la Capitanía General, se levantaba en 1888 el Gran Hotel Internacional, obra modernista de Lluís Domènech i Montaner. El edificio fue concebido como una construcción efímera para acoger a los visitantes de la Exposición Universal de 1888 y se hizo en una velocidad récord de 83 días.

 

A pesar de la monumentalidad de la obra arquitectónica, el edificio duró poco más de un año. Puesto que al finalizar la Exposición fue derribado, ya que estaba construido sobre unos terrenos cedidos por el puerto y tampoco disponía de cimientos, pues se trataba de un hotel temporal. A la izquierda de la imagen se observa parte del monumento a Antonio López, unos metros desplazado de donde se encuentra actualmente.
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