El 9 de junio de 1359 el frente marítimo barcelonés fue ocupado por unas embarcaciones genovesas y castellanas que pretendían atacar la ciudad. El intento no tuvo éxito, pero el susto hizo pensar que también la costa debía estar bajo protección de murallas. De hecho, era la única parte de la ciudad que no estaba protegida.

 

La obra tardó en idearse y en construirse, pero finalmente en 1475 Barcelona ya disponía de la Muralla de Mar, un paseo elevado que conectaba Drassanes con la actual plaza de Antonio López. La Muralla se mantuvo en pie hasta 1873, año en que se iniciaron las obras para su derribo. Actualmente el antiguo paseo de la Muralla consta de tres niveles: el paseo de Colón, el muelle de la Fusta y la Ronda Litoral.
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