A principios del siglo XX se inició la construcción de los cobertizos, popularmente conocidos
como tinglados, que debían dejar a cubierto las mercancías del Puerto como el café, el
cacao o los cereales. El cobertizo número 1, que se ve en la imagen, estaba adosado al
edificio de la Junta de Obras del Puerto y sustituiría los barracones de madera que hasta el
momento hacían este servicio.

Donde hoy está el Muelle de Bosch i Alsina se construía una vistosa fachada neoclásica
provista de arcadas con cubierta y con una terraza-paseo arriba. En 1960, bajo el plan de
reforma del Port Vell, se procedió a demoler el cobertizo número 1 con el objetivo de volver
a mirar hacia el mar.

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